Y los muchachos pusieron huevos

Por un descuido de la defensa nacional, la seleccion albiceleste marcó, a pocos minutos del término del encuentro, el 1-0.

A todas luces un premio inmerecido para los argentinos, quienes tuvieron un juego parco y desganado durante casi todo el partido. Por el contrario el seleccionado peruano jugó con entrega, con garra, con determinación y sobre todo con táctica y orden.

Nuestra seleccion luchó cada balón durante los 90 minutos y dejó todo en la cancha. No se ahuevo ante un rival de la “jerarquía” de Argentina y le puso punche al partido. Punche que demostró Juan Manuel Vargas al desbordar desde la media cancha hacia el área rival, quitándose de encima a dos defensores gauchos, para luego lanzar un centro preciso,  que Johan Fano convertiría en el agónico, pero merecido gol del empate.

Desde el estadio monumental informó el chato del mal, para radio la rumba… buscando gente que le zumba.

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