Hoy es el primer cumpleaños de mi madre que estoy lejos de ella y no puedo evitar extrañarla
pues no podré saludarla, abrazarla, molestarla, gastarle bromas tontas, ni podré preparle
esos postres que tanto le gustan.
Y es así que gratamente atormentado por la idea de estar cenando junto a ella o por esos arranques nostálgicos de los que siempre soy presa fácil decidí llamar a casa para hablar con la mujer que más he hecho rabiar en este mundo. Me contestó mi hermano, parecía bastante alegre.
Aguzando el oído pude distinguir la voz de mi madre a lo lejos, la escuché reír y en ese momento la imagené tan contenta que preferí no hablar, no quería que una vez más se le quebraran los ánimos por el hijo que ya no está. Sólo atine a colgar.
No pude saludarla por su cumpleaños, no porque no quisiera, sino porque no quería entristecerla y quizás, muy en el fondo, porque yo tampoco quería que se me parta el corazón por un motivo más.
Desde aquí le mando un fuerte abrazo.

Escrito por edwinzapata